Al estudiar la historia de la ciudad de Valencia es imprescindible conocer el trazado de las antiguas murallas defensivas de la ciudad, construidas a lo largo de los siglos por las civilizaciones romana, musulmana y cristiana.
Las murallas romanas
Poco o nada conocidas, se sabe que desde bien pronto la ciudad romana de Valentia (fundada en el año 138 ac) fue una ciudad amurallada. El cronista romano Salustio las cita, y cuenta que en las guerras civiles entre Silo y Mario (guerras sertorianas), las tropas de Pompeyo derrotaron a las de Sertorio en el año 75 a c al pie de las murallas de Valentia próximas a la Almoina.
De estas murallas podemos adelantar tal vez su itinerario que bien podría ser el siguiente: la calle Conde Trenor, calle Serranos, calle Juristas, calle de la Corregeria, plaza de la Reina, calle Cabillers, calle Avellanas, calle San Luis Beltran y calle Pintor López en el centro histórico de Valencia.
La ciudad estaba formada por dos calles principales que se cruzaban entre sí, eran el Cardo máximo y el Decumento máximo; en los extremos de dichas calles se abrían cuatro puertas: la Saguntina, la Sucronense, la Celtiberia y la del Mar. El punto donde se cruzaban ambas calles sería el punto 0 y estaba situado sin ningún género de dudas en la actual Plaza de la Almoina, en la parte trasera de la Catedral.
De la puerta Sucronense llamada así porque es la que estaba orientada hacia Sucro (actual Alzira), la podemos situar aproximadamente en el cruce de la actual Plaza de la Reina con la calle del Mar.
Después de la derrota de Sertorio, Pompeyo arrasó la ciudad y durante más de cincuenta años la ciudad estuvo deshabitada, hasta la época imperial en que la ciudad renació de sus cenizas, pero nunca más supimos de sus murallas, aunque es de suponer que las mismas con mayor o menor gloria seguirían cumpliendo un papel durante la época del Bajo Imperio Romano y el periodo de permanencia de los visigodos en la península desde la caída del Imperio Romano.
En cuanto a las técnicas de construcción la muralla de época republicana estaría construida en tapial mientras que la de época imperial lo sería en sillares y ladrillo.
Las murallas musulmanas
La conquista de la ciudad de Valencia fue realizada por los musulmanes en el 714 al mando de Tarik, pero la primera mención que se hace de las murallas de Valencia durante este periodo es la del geógrafo Al-Razi quien en el siglo X, describe la ciudad con un recinto amurallado con cuatro puertas.
Valencia era conocida en este periodo con el nombre de Madinat al-Turab o ciudad de la tierra, aunque también se le conocía con el nombre de Balansiya. Algunos autores sin embargo consideran que termino Balansiya se aplicaba en general cuando se referían al conjunto de la taifa musulmana, dejando el primer nombre para citar a la ciudad de Valencia en particular.
Según cuenta el cronista Al-Urdí, muerto en 1085, gobernando Avd.-al-Asís, nieto de Almanzor, se construirian las nuevas murallas para la defensa de la ciudad. A juzgar por sus comentarios, debió de ser una muralla paradigmática de la arquitectura e ingeniería militar musulmana dentro de Al-Andalus » … no se conoce en Al-Andalus ciudad de muros más perfectos y más hermosos.»
Después de la caída del Califato de Córdoba, a principios del siglo XI, Valencia se convirtió en la capital de un reino de taifa experimentando un importante crecimiento urbano.
Con la dominación musulmana se había iniciado un nuevo periodo urbano en el que el incremento de la población exigió la ampliación de la ciudad y la construcción de un nuevo perímetro defensivo. Las murallas árabes, de robusta construcción y en las que se abrían 7 puertas principales, fueron levantadas por el principal de los reyes de la taifa valenciana, Avd. al-Asís ibn Abi Amir, nieto del gran al-Mansur, que comenzó a reinar en la ciudad de Valencia en el año 1021, contando solamente la edad de quince años.
Esta muralla estaba construida con tapial de hormigón con relleno de piedras de mediano tamaño y tenía torres de planta semicircular, hechas con mampostería regular muy solidas, y macizas hasta el último piso, donde se abría una estancia abovedada para facilitar la defensa. Su anchura media era de 2,25 mts.
Los elementos principales de la muralla musulmana valenciana eran: el foso, la barbacana y la muralla propiamente dicha. El foso se solía anegar con agua para que resultase más eficaz. La barbacana antecede a la muralla y es un muro normalmente almenado de menor altura y grosor, y cuya función es la evitar la labor de zapa, estrategia militar que consiste en la excavación de túneles bajo la muralla para tomar la ciudad. Por ello sus cimientos eran bastantes profundos. La muralla propiamente dicha se remataba con almenas y con torres cuadradas con perfil semicircular al exterior.
Avd. Al-Asís vivió hasta el año 1061, y en su largo reinado, Valencia disfrutó el período de mayor esplendor musulmán. Entre algunas de sus realizaciones más importantes, está la construcción de las murallas que aquí tratamos, que según al Adzri, transformó nuestra ciudad en la plaza más fuerte de todo el al-Andalus, ya que la solidez del recinto amurallado permitió a los moros valencianos resistir el duro asedio de que fueron objeto por parte del Cid y posteriormente a la conquista de la ciudad por Jaime I el conquistador, continuaron prestando servicio a la ciudad durante siglo y medio.
A partir del siglo XII el recinto amurallado se amplió hacia el Sur y hacia el Este incorporándose nuevos elementos defensivos como las torres de planta cuadrada construidas con tapial de tierra sobre cimientos de hormigón. A su vez, algunos puntos estratégicos se reforzaron para una mejor defensa como es el caso del Tossal, donde se construyó una puerta avanzada en recodo para una mejor defensa del acceso.
El itinerario del recinto amurallado árabe podría ser el siguiente: Torres de Serranos, calle de las Rocas, calle Palomino, plaza del Ángel, plaza del Tossal, calle Bolsería, plaza Horno de San Nicolás, La Lonja, calle San Vicente a la altura del pasaje Ripalda, calle Barcas, calle Universidad, calle Comedias, plaza San Vicente Ferrer , calle Gobernador Viejo, y desde aquí al palacio del Temple y vuelta a Serranos.
En la actualidad pocos, por no decir casi ninguno, son los restos que nos quedan del recinto amurallado, los que quedan se encuentran en pésimas condiciones, pues a pesar de que en algunos la declaración de Monumento Artístico Nacional les podría haber inyectado algo de vida y esplendor, la realidad es que se encuentran en el más caótico y lamentable estado de conservación, tanto a nivel de monumento como en su entorno.
Tres vivos ejemplos de nuestro esplendoroso pasado musulmán:
El primero de ellos, es un resto de muralla árabe que emerge en la calle de Salinas, entre los números 15 y 19. No está en absoluto protegido y por no tener, no tiene ningún rotulo que nos indique su pasado histórico, el cual se remonta al año 1000. Está construida de mampuesto, con un espesor que pasa los dos metros, su parte superior esta maltrecha por el tiempo. Este resto de muralla pertenecía a la que provenía en línea recta desde las torres de Serranos haciendo una suave curva por la calle de Salinas -curva que aún se aprecia en el trazado de la calle y edificaciones- para cruzarse en este punto con la calle de Caballeros.
El segundo de los restos de la muralla es la llamada, Torre del Ángel (llamada así, por formar parte esta torre de una antigua posada ya desaparecida llamada con ese nombre), es otro de los pocos vestigios que quedan en pie de las murallas de la Valencia musulmana, y asoma entre los patios de las casas recayentes a esta calle. Es una torre de planta semicircular, hoy convertida en vivienda, que en origen formaría parte de la muralla levantada en el siglo XI, en época taifa. Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1963.
También tenemos conocimiento de la existencia de otras torres, esta vez por crónicas escritas, así tenemos la llamada torre de Ali Bufat, que se situaba en la actual plaza del Temple y que es la más conocida, ya que defendía la puerta de Ibn Sajar y fue en ella donde según las crónicas se izó el pendón real en señal de rendición de la ciudad al rey Jaime I el Conquistador. (Según crónicas del Llibre dels Feyts y el Llibre del Repartiment)
Las murallas cristianas
El recinto amurallado cristiano, fue construido en 1356, durante el reinado del rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso que dio orden al Consejo General de la Ciudad de construir en sustitución de la antigua cerca islámica, de un nuevo recinto amurallado, con fin de abarcar los nuevos arrabales y barrios formados fuera del antiguo recinto. La nueva muralla, con un perímetro de unos 4 Km. triplicó la superficie interior, que pasó a tener 142 Ha. En ella se abrían doce puertas -distribuidas en Portals Grans y Portals Xics- que permitían el acceso a la ciudad. En su parte exterior la muralla estaba rodeada por un amplio foso y en la fachada recayente al rio se reforzó mediante una serie de torres.
Las murallas fueron construidas en el 1356 por Guillem Nebot, pero fue tal la precipitación en su construcción que con posterioridad se hicieron necesarias diversas actuaciones para preservar las mismas. La urgencia venia de la necesidad de fortificar la ciudad con motivo de la guerra con Castilla, conocida como la guerra de los dos Pedros, entre el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso y el rey de Castilla Pedro I el Cruel.
Los «Portals Grans» eran: la Puerta del Mar al Este, Puerta de San Vicente al Sur, Puerta de Cuarte al Oeste y Puerta de Serranos al Norte.
Los «Portals Xics» eran el Portal de los judíos, Portal de Ruzafa, Portal de los Inocentes o de Torrente, Portal del Cojo o de las «Setze claus», Portal de los tintes, Portal Nuevo o de San José, Portal de la Trinitat y Portal dels Blanquers. A esta relación aún se podrían añadir alguno mas ya que dependiendo de las circunstancias y de las épocas fueron abriéndose mas portales en la muralla cristiana.
Las antiguas murallas musulmanas no fueron destruidas sino que se convirtieron en un segundo anillo defensivo. Para mejorar las comunicaciones entre ambas partes de esa muralla se abrieron portales, entre los que destaca porque aun se conserva el Portal de la Valldigna. Con el paso del tiempo está cerca islámica iría siendo eliminada o bien integrándose en las casas con los materiales de la misma usadas para estas nuevas construcciones.
En el siglo XVIII los restos de las murallas árabes eran aun muy numerosos, lo que permitió a Pascual Esclapés en 1738 diseñar perfectamente el perímetro de la ciudad amurallada, valiéndose del plano de la ciudad que confeccionó en 1704 el padre Vicente Tosca.
El derribo de las murallas cristianas fue decretado a pesar de la oposición del estamento militar en el año 1865 por orden del gobernador civil interino don Cirilo Amorós, alegando como pretexto la necesidad de dar trabajo a los numerosos obreros en paro afectados por la crisis de la seda y también por la necesidad de abrir la ciudad a un nuevo ensanche que se volvía necesario y mejorar la salubridad de la ciudad que encerrada en un cerco amurallado asfixiaba a la población peligrosamente.
Sin embargo su trazado es hoy perceptible en la Ronda de Circunvalación formada por las calles de Blanquerías, Conde de Trenor, Pintor López, Paseo de la Ciudadela, La Justicia, Puerta de la Mar, Colón, Xàtiva y Guillen de Castro. Observando un plano de la ciudad se ver perfectamente por donde corría el itinerario de este muralla cristiana.
De estas antiguas murallas cristianas, hoy sólo se conservan dos de las puertas de acceso a la ciudad: las Torres de Serranos y las Torres de Quart. El resto fue derribado, de lo cual por cierto aun pueden verse todavía fotografías y litografías de su derribo.
De los restantes portales, tenemos noticias de ellos por investigaciones arqueológicas, fotografías y litografías antiguas, o por los planos elaborados por el Padre Tosca en el siglo XVIII, por Antón Van den Wyngaerde (siglo XVI) y A. Mancelli (siglo XVII).
Portal de Serrans (de los Serranos) Se trata junto con la de Quart de una de las dos únicas puertas que sobreviven al recinto amurallado.
Portal de la Trinitat (de la Trinidad) Situada frente al actual Puente de la Trinidad, a la entrada de la calle Salvador. También se la ha conocido con el nombre de Catalans (catalanes), por situarse en el barrio ocupado por los repobladores procedente de Lérida. Y en menor medida también de la Fulla y de Levante.
En el siglo XVI estaba formada por dos torres cuadradas gemelas rematadas por almenas unidas por un cuerpo central más bajo en donde se abría un arco de medio punto.
Posteriormente la puerta sería transformada y así en la vista de la ciudad que nos hace Antonio Bergón en 1862 podemos ver que la misma es un simple arco de medio punto con un frontón triangular en su parte superior.
Portal del Reial (del Real) Situada frente al actual Puente del Real, conducía al Palacio del Real situado extramuros de la ciudad.
En su origen se componía de una embocadura con un arco abierto en el muro.
En 1599 la puerta es trasladada de lugar unos metros para hacerla coincidir con el Puente del Real, con el fin de realzar los fastos con ocasión de la boda del rey Felipe III que tuvo lugar en la Catedral de Valencia. Se componía de un hueco en la muralla formada por un arco ligeramente apuntado con un pequeño resalte.
En 1801 esta puerta fue sustituida por otra de mayores dimensiones, construida en piedra caliza por Juan Bautista Lacorte natural de Murcia. Estaba formada por tres vanos, los dos exteriores adintelados y el central mayor formado por un arco de medio punto. En la misma podíamos encontrar una lápida con un texto que decía: Reinando Carlos IV y María Luisa de Borbón. Año 1801. En la parte superior se encontraba coronada por las armas de la ciudad. Esta puerta fue derribada junto con el resto de la muralla en el año 1865.
Una reconstrucción moderna de esta puerta es la conocida como Puerta del Mar, situada en la plaza del mismo nombre. En realidad se trata de un monumento dedicado a los caídos en la guerra civil, de ahí la cruz que figura en el centro y que lógicamente en su modelo original no existía.
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